El mago argentino

CRÓNICAS INSTANTÁNEAS

Les propongo algo, solamente disfrutar de este momento.

Lionel Messi es, a mi modesto entender, el mejor futbolista que vi. Un artista. Un mago que en algún momento en particular decide desviar nuestra atención, y propone, un truco de magia que solo él, aunque usted no lo crea, es capaz de realizar. Y claro esta, la clave es nunca revelarnos el secreto. Uno, inmerso en ese increíble hechizo, solamente vuelve a ocupar la butaca y se deja llevar hasta que algo sorpresivo pase. Que ambos, usted y yo, sabemos que es casi seguro que suceda.

La pulga, acaba de romper un nuevo récord. Es el jugador más ganador en la historia de la liga española. 335 partidos ganados.  Bestial.  Rompió decenas de récords. Y probablemente, muchos de ellos ya no volverán a superarse al menos en la era contemporánea.

Hablar de Messi es el fútbol mismo.  Dicen que no nos representa como argentinos. Que es pecho frío. Que allá (por Barcelona) es único, pero acá (Selección Argentina) viene sin ganas… Dicen tantas pavadas…

Yo prefiero disfrutar de su juego, desde que aprendí a entenderlo claro. Antes, me costaba darme cuenta que ese chico de corta edad iba a sorprenderme a cada paso. Y aplaudo. Claro que aplaudo, aunque esa diagonal por la derecha, con pausa sostenida vaya Dios a saber como, la carrera corta a alta velocidad con pelota dominada y la vista fija en el arco con definición suave, cruzada, lejos del arquero la haya visto mil veces… Vuelvo a aplaudir. Porque imagino, sigo bajo el mismo efecto de un hechizo maldito que no quiero perder nunca.

Y entonces ya no me importa si es argentino o de donde cuernos, si allá la táctica y estrategia se planifica, se ensaya, se profesionaliza, se optimiza y acá jugamos a la política con mezcla de glorias pasadas, pero aún así, exigimos ser los mejores…

Porque somos argentinos. Porque el derecho siempre esta por encima de los deberes. Y la maldita deuda, que como argentinos siempre tenemos, sobre un chico al que no le dimos absolutamente nada, y maltratamos cada vez que podemos. Criticamos sin saber. Y aquellos, que no supieron, o pudieron o simplemente jamas podrán quedar inmersos en ese hechizo divino, lamentablemente, y créanme que lo lamento, podrán disfrutar de el mejor jugador de fútbol que vi en mi vida.

Un mago. Un artista. Un poeta. Una bailarín excepcional con pelota al pie. Leo. ¿El mejor jugador de la historia? Gracias eternas.

Por Vítto V.

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