“El rugby te hace pensar la vida de otra forma”

CRÓNICAS INSTANTÁNEAS. Rugby femenino. Agostina Giomatti. La joven de Universitarios del Comahue nos cuenta sus experiencias en este deporte.

La escena se repite con mayor frecuencia de lo que uno supone. En el mundo, y desde hace años en la Argentina, el furor del rugby femenino es un hecho. Con escenarios y situaciones muy disimiles, las distintas provincias son habitadas por este nutrido grupo de jóvenes mujeres que solo necesitan espacio libre y una guinda. El resto, es una obsesiva carrera al in-goal rival. 

Probablemente, eso atrapó a nuestra protagonista. Esta neuquina de tan sólo 19 años, Agostina Giomatti, transita su vida entre sus estudios de kinesiología y esta pasión, llamada rugby. 

¿En qué momento se metió el rugby en tu vida?
-Yo baile siempre, y a los 14 años me llamó la atención este deporte. Y fui a practicarlo en un club chiquito de acá, de Neuquén. Me encantó y me quedé. Me apasiona jugarlo.

¿Cómo se llamaba ese club?
– Gitanas. 
– ¿Y qué bailabas?
– Reggaeton. Hip Hop. Danzas urbanas. Todo eso. 

– ¿Qué encontraste en el rugby?
-Principalmente valores. La amistad. Podés no tener estado físico, o no correr mucho, pero para algo en el juego servís. Eso me encantó!Además, todo el tiempo tenés que pensar qué hacer o cómo resolver jugadas. Es un deporte muy lindo. 

– ¿Dentro del Alto Valle, cómo es el nivel de tu club?
– Es muy bueno. Esta año terminamos segundas en la tabla general. Ganamos todos los partidos del año,  menos los dos con Roca RC, nuestro mayor rival y primero en la general.
– ¿Dónde se juega en Argentina el mejor rugby femenino?
– Son gustos….. Para mí en Córdoba o Tucumán es donde se juega mejor rugby. 
Los equipos de rugby femenino tienen una fisonomía dispar en Argentina, lejos de la profesionalización de Jaguares o Los Pumas, el amateurismo se vive a flor de piel. Y aunque en auge, todavía queda un largo camino por recorrer. Agostina, y una gran parte de estas chicas juegan la modalidad seven de 7 jugadoras. Un reducido grupo de equipos en Buenos Aires juegan de 12 jugadoras. Y en el mundo profesional femenino, la modalidad de juego es similar a los hombres, de 15 jugadoras.

– ¿Jugás de Pilar?
– Sí, juego de pilar o de wing. 
– ¿Van a tener un encuentro amistoso de TEN, cómo es la preparación en relación al seven, que es lo que juegan habitualmente?
-Es un cambio brusco. Porque en el Alto Valle venimos jugando seven. Los entrenamientos son totalmente diferentes. Se te agregan más jugadoras, hay dos jugadoras mas al scrum, se agrega un fullback. Es todo un cambio y está bueno que lo podamos empezar a implementar. 

– ¿Jugaste de 15 alguna vez?
– No, nunca.
– En rugby de 15 la posición de pilar es de mucho contacto.¿En seven también es así?
En seven no es tan así. Las posiciones solamente las tenés en formaciones fijas como el scrum. Te movés por toda la cancha. En TEN seguramente los fowards van a estar por una lado y los tres cuartos por otro. Al igual que en rugby de 15 seguramente hay mucho más contacto de parte de los fowards. Es totalmente diferente.

– Además de los físico, en la parte técnica ¿en qué se hace hincapié?
– Más que nada las posturas, para cuidarnos la columna, las rodillas, trabajar bien la parte técnica. En seven, es fundamental es estado físico. Si no lo tenés, o no vas al gimnasio, no solo para marcarte, sino para reforzar articulaciones y prevenir lesiones.
 ¿Siguen desapareciendo equipos?
– Sí. Lamentablemente acá en Neuquén pasa. Hay equipos que empezaron a principio de año y a fin de año ya no están más, se desarmaron. Por suerte las jugadoras siguen estando, pero es feo porque no tenés con quién competir. 

– ¿Cuesta conseguir chicas que quieran jugar?
– Muchísimo. Siempre está la respuesta de que es un deporte de contacto o muy bruto. Es difícil que las  chicas se enganchen con este deporte.
– ¿Y la mirada social?
– Muchas cosas no me dijeron. Siempre es lo mismo, qué sos mujer, qué ¿cómo podes jugar a eso? Qué es muy brusco o te golpeas demasiado. De mi parte nunca escuche que las mujeres no servimos para el rugby. Cuando decís que jugás al rugby se sorprenden, pero no pasa de ahí. 

– ¿Y cuando cambiaste baile por rugby, que te decían tus amigas por ejemplo?
– Jajaja, que estaba re loca!! Mis amigas siempre hicieron deporte, y me apoyaron. 
– ¿Cómo fue la experiencia de ser pumita?
– Fue increíble e inesperado. Creo que todas las jugadoras trabajamos inconscientemente para jugar en el seleccionado. Justo en el año donde cambié de club, vengo a Club Universitarios del Comahue, hubo una convocatoria en Roca RC y yo me fui a probar. Fuí quedando, me llamaron de Buenos Aires para ir, fuí pasando de una convocatoria  a otra, y quedé en el plantel que viajó a Brasil para la clasificación para los Juegos  Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. Cuando empecé a jugar al rugby mi sueño era jugar en Las  Pumas, y que se haga realidad no podía creerlo. Me dio mucha felicidad y satisfacción.
– También participaste de un Seleccionado Nacional Universitario, ¿cómo fue?
– Se convocó a jugadoras que estuvieran en la universidad, y los entrenadores iban viendo por provincias  a las chicas. Se difundió la noticia, y me fui a probar para ver si les gustaba mi forma de jugar, mas que nada para seguir teniendo experiencia. Fui pasando de una concentración a otra, y ahí ya quedé en el equipo que viajó a Italia a los Juegos Olímpicos Universitarios 2019.  Fue como un premio a todo el esfuerzo que das en cada entrenamiento, y un plus que me dio ganas de  seguir entrenando mas duro. Si uno se lo propone y trabaja duro los objetivos llegan.

– ¿Cómo se da el salto a Las Pumas? Fuiste Pumita y seleccionada universitaria, ¿qué tan lejos estás?
– Hay que seguir trabajando duro en el centro, que vean qué marcas una diferencia. Los entrenadores de  Las Pumas van al torneo de selecciones de Paraná y miran a todas las jugadoras. Mi próximo objetivo es  tratar de quedar en el seleccionado del Alto Valle, esforzarme mucho más en lo físico y en lo técnico para llegar a Paraná lo mejor posible, poder destacarme, y dejar al Alto Valle lo mas alto que se pueda.
 ¿A quién te gusta ver jugar?
– En el circuito mundial femenino me gusta ver a Australia, Nueva Zelanda o Rusia. Las jugadoras son muy completas! En Nueva Zelanda a Portia Woodman, en Australia Charlotte Caslick. Tienen todo. Acá    en Argentina, siempre admire mucho a Sofia Gonzalez y Yamila Otero.

– ¿Y de Jaguares o Los Pumas?
– Principalmente Agustin Creevy.  Me encanta que siempre va para adelante y la rompe en la cancha. Me  gustan también Bofelli, Moroni o Nico Sanchez.

– ¿Cómo es la relación con los clubes que hacen rugby masculino?
– Mi club no tiene plantel masculino. Por lo que veo en otros clubes muy pocas veces las apoyan. O no se puede usar la misma cancha que la primera de hombres. Son cosas que lleva tiempo que se acostumbre la sociedad. Este año creció mucho. Se sumaron muchas chicas en juveniles e infantiles y eso está buenísimo. 
– ¿Adentro de una cancha, que sentís?
– De todo. Felicidad, nervios, ansiedad. Con cualquier equipo te pasa de todo. Bronca, miedo…
– ¿Porque aconsejarías a alguien que empiece a jugar al rugby?
– Te hace pensar la vida de otra forma. Que cuando te caigas, te vas a poder levantar y seguir para adelante. Es un deporte totalmente inclusivo. No te van a discriminar porque seas gordo, alto, flaco,  porque no tengas plata o seas rico. Jamás lo vas a ver en el rugby.  Es un deporte que te apoya  muchísimo. Creo que todos los deportes son lindos, pero el rugby tiene esa amistad y esa unión que no  ves en otros deportes.

Inclusión. De eso se trata este juego. Porque el rugby no es selectivo, ni solitario. Todavía queda un largo camino por recorrer en la difusión, los recursos y la competencia. En los preliminares, Agostina, entiende a la perfección que el camino se transita con esfuerzo, dedicación y sueños. Porque claro esta, se permite soñar. Y quien dice, se le cumplen. 

Agradeciminetos:  @cucrugbyfem y @agos_giomatti

Por Vitto V.

Vitto V. Autor