¿Entrenar a la mañana o entrenar a la tarde? Esa es la cuestión.

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Hay diversos estudios e investigaciones sobre qué momento del día es el ideal para entrenar y lograr los mejores resultados. En esta nota te contamos qué beneficios tiene la mañana y qué beneficios tiene la tarde para hacer deporte y sentirnos cada vez mejor.

 

Foto por Tomasz Woźniak en Unsplash

 

Cada persona es un mundo

Sí, cada persona es diferente y este es el primer punto para plantear el dilema de cuál es la mejor hora para hacer ejercicio.

El ritmo circadiano es el ritmo biológico de cada ser humano, y determina cuándo una persona se siente mejor para salir a correr, andar en bicicleta, entrar a un gimnasio o salir a nadar. El momento en que este ritmo es óptimo para entrenar depende de cada persona.

El ritmo circadiano influye en la presión de la sangre, la temperatura corporal, los niveles de hormonas, la frecuencia cardíaca, y todo esto logra una mejor predisposición para hacer ejercicio y lograr resultados.

En el campo de la ciencia y la medicina hay muchos estudios que defienden los ejercicios por la mañana porque tienen más ventajas, pero hay un número similar de estudios que alcanzan conclusiones diferentes.

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Los que eligen la mañana

El doctor Luis Franco Banfonte, secretario general de la Federación Española de Medicina Deportiva (FEMEDE), afirma que desde el punto de vista metabólico y fisiológico, como para tener un buen control del peso, es recomendable hacer ejercicio alejado de las horas de las comidas, por eso la mañana sería el momento ideal.

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Siguiendo la rutina

La actividad por la mañana favorece la creación de una rutina deportiva. Siempre es menos probable que surjan compromisos, obligaciones o distracciones por la mañana, entonces este horario ayudaría a ser más consistentes en la regularidad del entrenamiento.

 

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Levantarse con energía

El doctor Franco Banfonte también afirma que si uno hace ejercicios que requieren gran movilidad, como running, ciclismo o natación, la mañana se transforma en el momento ideal porque es el momento del día en el que se incrementan algunas hormonas y neurotransmisores como las endorfinas, que hacen que uno se sienta mejor, más vital y más animado.

Por lo tanto, uno afronta el día mucho mejor, no sólo desde el punto de vista anímico, si no también físico.

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Los que defienden la tarde

Por la tarde y principios de la noche, la temperatura corporal y los niveles de hormonas alcanzan su nivel máximo, por lo que nuestro organismo es capaz de ponerse a prueba físicamente, logrando mejores resultados a nivel velocidad, rendimiento y exigencias.

Un estudio del Centro de Investigación Clínica de la Universidad de Chicago, concluyó en que el horario de la tarde y la noche es el momento en que más se puede exigir al cuerpo, logrando mejores resultados en resistencia y masa muscular.

Foto por Madison Nickel en Unsplash

 

Además, los riesgos de lesiones se reducen, porque el cuerpo responde mejor tras haber estado activo largas horas durante el día, esto es algo que a la mañana tiene el efecto contrario.

Mucha gente prefiere la tarde-noche para entrenar porque después de un largo día de trabajo pueden liberar toxinas, estrés, relajarse y dormir mejor.

 

Tarde, pero mejor no tanto

El doctor Franco Banfonte advierte que a última hora de la noche no es recomendable hacer ejercicio. Sobre todo entrenamientos de alta intensidad.

Todo lo bueno que lográbamos entrenando a la tarde, se pierde entrenando por la noche, porque después de las 21 y 22 horas, ya el ejercicio intenso podría afectar el sueño, retrasar la necesidad de dormir y modificar el ritmo del descanso, haciendo que al otro día las personas se sientan más cansadas y fatigadas que antes de dormir.

 

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Conclusión: el horario es personal

Hay personas que de forma natural se levantan bien por la mañana y están muy activas. Hay otras personas a las que les cuesta activarse y por las noches se sienten energizadas.

Para los que no siguen la rutina, es mejor la mañana; para los que quieren resultados, es mejor la tarde. Pero cada persona es diferente a la otra.

Por eso, la conclusión es que para cada deportista hay un horario ideal, el tema es encontrarlo y disfrutarlo.

Lo positivo es hacer ejercicio, desafiarnos y alcanzar las metas que nos proponemos, sin importar a qué hora del día lo hagamos, pero de una forma constante.

Foto por Todd Quackenbush en Unsplash

 

Fuente consultada: www.bbc.com

Nota por: Melina Pariente

 

 

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